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domingo, 26 de febrero de 2017

#35 ¿Los enfermos no somos guerreros?

Pablo Ráez, nuestro malagueño luchador contra el cáncer y que ha logrado multiplicar las donaciones de médula más del 1000% gracias a las redes sociales y difusión de la importancia que tiene, Pablo, anteayer, con 20 años, murió de leucemia. Me causó una gran pena porque no se lo merece, porque no es justo, porque personas como el merecen que la vida se lo recompense. Pero la vida es así de injusta y se ha llevado a un gran hombre antes de tiempo, antes de que cumpla sus sueños, antes de que pudiera decir adiós como se merecía tras una vida larga y libre de enfermedad. Pero admiro a Pablo, porque pese a todo, no tenía miedo a la muerte, yo tampoco la tengo, pienso que está sobrevalorada y bien nos vendría fijarnos más en el presente. No sabemos cuando va a llegar nuestro fin, por eso debemos disfrutar y exprimir cada momento que nos brinda la vida, algo que Pablo también predicó junto a su lema `siempre fuerte´.



Hoy me encuentro con este artículo del periodista Raúl Solís en Paralelo 36 Andalucía y me causa gran controversia todo lo vertido por la boca de este señor. Si bien hay muchos puntos en los que tiene razón, hay muchas cosas en las que estoy totalmente en desacuerdo e incluso roza lo indignante. Se nota que quien lo ha escrito no sabe lo que es vivir con una enfermedad crónica incapacitante...Aquí tenéis el artículo:




Desde que abrimos los ojos por las mañanas, si eres de los que tienes la suerte de dormir horas seguidas y no sufrir insomnio, no tienes más remedio que luchar contigo mismo, porque si no lo haces simplemente no te levantas. Porque si en este caso hablamos de enfermedades mitocondriales, el dolor te acompaña constantemente, la fatiga, la intolerancia al ejercicio, la falta de energía extrema, fotosensibilidad, migrañas, problemas auditivos, neurológicos, digestivos, respiratorios... y los mil síntomas que nos da nuestra enfermedad, la medicación y sus efectos secundarios.



Y con todo y con ello nos enfrentamos al mundo con valentía y la mayoría desde la invisibilidad, pues las enfermedades mitocondriales en adultos suelen pasar desapercibidas a no ser que tengas problemas de movilidad y necesites silla de ruedas, muletas, andador o lo que sea, siendo juzgados constantemente por la gente que no comprende que nuestro cuerpo sobrevive con el mínimo de energía.




Y nosotros seguimos por nuestro camino, lleno de incertidumbre, donde sabemos que lo que hemos perdido por la enfermedad no lo vamos a recuperar, porque así es la mayoría de las veces, adaptándonos continuamente a nuevas adversidades que no hacen más que mermar nuestra calidad de vida.




A todo esto le sumamos que no tenemos tratamiento, no tenemos cura, así que tienes que resignarte a tomar todo lo que puede darte más energía, más montones de medicinas indicadas para todos los problemas médicos que no son pocos.


Añadimos que apenas hay médicos que sepan tratarnos, y si existen, la gran mayoría no podemos acceder a ellos en el sistema sanitario público porque vivimos en otras comunidades autónomas y no nos derivan, incumpliendo nuestros derecho a la igualdad de acceso a los recursos médicos, o no podemos costearnos los tratamientos, pruebas médicas y genéticas o consultas a especialistas privados que si pueden ayudarnos.


Si eso no es luchar, que lo es?



Pienso que a la fuerza como Pablo, tomamos nuestras armas y vivimos luchando en un entorno hostil que no es nada más y nada menos que nuestro propio cuerpo y nuestra mente, que se nubla y pasa por momentos muy oscuros ante tanta adversidad. Así que sí, estimado señor Solís, somos guerreros, en concreto los que tenemos enfermedades mitocondriales nos hacemos llamar con mucho orgullo mitoguerreros, y nuestra vida es una lucha continua de principio a fin.



Desde mi cama, sobre montones de almohadas y con toda mi tormenta de sensaciones continuas, termino de escribir este post que daría para mucho más, pero no tengo más energías. Me alegro enormemente de que haya personas tan sanas que ni se planteen la vida que podemos llevar tan jodida otras personas, pero que nos dejen a los que cada día nos enfrentamos con todas nuestras ganas y fuerzas a la realidad que nos espera.




Respeto a nuestra dignidad, respeto a los que luchamos por vivir. Os dejo un vídeo de homenaje al gran guerrero Pablo.

#Siemprefuerte






jueves, 4 de febrero de 2016

#5 4 de febrero, día mundial del cáncer. Sobre cáncer y mitocondrias

Llevo unos días sin escribir porque mi salud me ha tenido fuera de combate, ya sabéis que las mitocondrias no entienden que yo me haya puesto el reto de escribir dos entradas por semana, así que vamos a sacar fuerzas de donde no las haya para darle su merecido homenaje a todas las personas que luchan contra el cáncer y saber más sobre su origen.

Se podría decir que hasta hace poco la palabra cáncer era para muchos la pérdida de toda esperanza, gracias a la investigación y a la detección precoz todo esto está cambiando por fortuna, aunque la mayoría no podemos evitar que un escalofrío nos recorra por la espalda cuando escuchamos su solo nombre, ya que somos muchos los que hemos perdido a seres queridos por el camino por culpa de esta enfermedad.





Hoy os voy a hablar de la relación que tiene el cáncer con las mitocondrias, porque sí, estimados lectores, las mitocondrias (como en todo) tienen mucho que ver en el desarrollo y funcionamiento de todo tipo de cánceres.





En la actualidad casi todas las terapias contra esta enfermedad van dirigidas a determinadas mutaciones en genes específicos que se han relacionado con el cáncer, dándose mutaciones muy diversas, distintas en cada persona, e incluso también dentro del mismo tumor, lo que conlleva que las terapias génicas que se quieren obtener se encuentran con la gran barrera de la heterogeneidad genética que demandan los tratamientos personalizados.





Muchos científicos sostienen que el cáncer no es principalmente una enfermedad genética, sino una respuesta a un estrés crónico epigenético, y os preguntaréis, ¿qué quiero decir con esto? Pues que nuestras células ante la batalla que supone enfrentarse al estrés constante, reaccionan provocando diferentes mutaciones adaptativas para permitir a las células sobrevivir y multiplicarse, lo que las predispone a sufrir una transformación maligna.

Las células cancerosas tienen un metabolismo energético anormal, tal y como descubrió el premio nobel de medicina Otto Heinrich Warburg en las década de 1920, lo que ha llevado a algunos investigadores a considerar al cáncer como una enfermedad metabólica. Las células cancerosas tienen un hambre voraz de glucosa, por lo que dependen  en gran medida de la glucólisis para obtener energía a diferencia de lo que ocurre en una célula normal, lo que se conoce como el “efecto Warburg”. Este  señor fue el primero en proponer que estos cambios suponían la base de la disfunción mitocondrial y principal causa del cáncer.

El efecto Warburg fue dado de lado cuando se empezó a considerar al cáncer como una enfermedad genética causada por los oncogenes, pero ha comenzado a ganar terreno nuevamente  ya que los investigadores han empezado a prestar más atención a la bioquímica, considerando al cáncer como una enfermedad de desequilibrio en el balance energético de electrones, ya que los electrones son los que animan la vida celular con su electricidad.

Las células cancerosas no sólo tienen ese gran apetito por la glucosa , sino que son resistentes a la apoptosis (suicidio celular), destino que normalmente tienen todas las células con mitocondrias disfuncionales, y si le añadimos que no tienen suficientes electrones, esto hace que aumente la predisposición a la malignidad

                                  ¡Espero que se me haya entendido!



Actualmente los enfermos de cáncer tienen grandes esperanzas en el estudio que se está desarrollando en el laboratorio MitoXT (Mitochondrial Toxicology and Experimental Therapeutics Laboratory)  del Centro para la Neurociencia y la Biología Celular de la Universidad de Coimbra (Portugal), donde trabajan en una línea centrada en la evaluación de las alteraciones mitocondriales en el cáncer. La investigadora Teresa Serafim resume este estudio como una profundización en las alteraciones en la función mitocondrial que ocurren durante la carcinogénesis y cómo estos cambios pueden servir como un objetivo terapéutico.
Laboratorio MitoXT Fuente: Teresa Serafim

Uno de los últimos trabajos de este laboratorio, se centra en la caracterización de las principales alteraciones mitocondriales en modelos celulares de cáncer de mama. Las mitocondrias de estas células tumorales presentan una diferencia de potencial de la membrana superior en relación a las células normales, por lo que el interior de las mismas se encuentra cargado más negativamente que el de las células normales.

Y después de todas este conocimiento científico que seguro no os ha dejado indeferentes, os cuento porqué es tan importante para mí. Durante generaciones, las mujeres de mi familia materna han muerto o padecido cáncer de mama, lo que conlleva que esté muy vigilada. Mi abuela y mi tía sucumbieron al cáncer, y otra tía mía y mi prima han luchado contra él quedándoles secuelas. Teniendo en cuenta que mi madre es la portadora de mi mutación en el ADN mitocondrial, esto me hace pensar que no hay casualidad en estos hechos, por lo que nunca debemos perder de vista que nuestra predisposición a padecerlo es mayor.

Sabiendo todo esto, hoy me lleno de optimismo y esperanza porque sé que si los investigadores pueden continuar su trabajo, podremos vencer al tan temido cáncer. Hoy en día ya está sucediendo, las tasas de supervivencia son mucho mayores y se puede derrotar, aunque queda mucho por conocer y profundizar.

Dedico esta entrada a todos los que lucháis contra el cáncer y más concretamente a mis familiares que perdieron la batalla y me miran desde el cielo, y a los que siguen peleando porque no les gane nunca.