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jueves, 10 de mayo de 2018

#45 Fefi, nuestra milagrito que partió al cielo


Érase que era una princesa de profundos ojos oscuros, tez oscura y cabello negro largo que vino a enseñarnos a quienes hemos tenido el privilegio de conocerla la fuerza de luchar, la capacidad de sonreír ante la adversidad y el amor más sincero hacia su familia.


Fernanda, cariñosamente llamada por todos como Fefi, se nos ha ido hoy con solo 16 años. Y se ha ido vestida con su precioso traje de quinceañera y su gran corona, la misma que el año pasado la vi lucir en su fiesta del colegio, donde tan feliz fue, donde la coronaron reina de la fiesta y donde fue una más como siempre pese a sus dificultades.



Fefita nació sana en Chile, la segunda hija de una extraordinaria mujer que ahora está rota, Pía, y creció sin problemas hasta que aproximadamente a los 7 años comenzó a dolerle mucho la cabeza y a retroceder en su desarrollo. Terriblemente, Fernandita fue diagnosticada con el síndrome de MELAS y pocas fueron las esperanzas que les dieron los médicos ante tan terrible condición.


El síndrome de Encefalomiopatía Mitocondrial, Acidosis Láctica y Accidentes Cerebrovasculares (MELAS) es considerado un raro desorden multisistémico neurodegenerativo de muy mal pronóstico, de herencia materna y es causado por mutaciones en el ADN mitocondrial, es de los más frecuentes dentro de los síndromes descritos mitocondriales con una  incidencia de 16,3/100 000 casos.


Esta princesa llegó a mi vida hace unos años gracias a un grupo de whatsapp de afectados de Latinoamérica y España donde pronto entablé una gran amistad con su madre. Cuando las conocí, mi chiquita ya necesitaba un trasplante de corazón y de riñones, pero no era candidata debido a su enfermedad de base. Sin embargo, y pese a todas las dificultades, era una niña muy feliz. Junto a sus dos hermanos ha crecido rodeada de amor en una casa donde no han faltado las risas, los bailes, los besos y la alegría contagiosa de vivir. No ha parado de pegarnos sustos, pero siempre salía, y finalmente acabó con el apodo de “milagrito”, pues era un milagro que siempre saliera de todas.



Pese a tener que vivir conectada 18 horas diarias a una máquina de diálisis en casa, eso no impedía que Fefita fuera al colegio siempre que su salud se lo permitía. Era una más en el colegio, sus compañeros la cuidaban, la respetaban, la hacían sentir una más pese a sus diferencias, ya que nuestra valiente mitoguerrera tenía también discapacidad intelectual. Creo que es la única niña en el mundo que conozco que llorase por querer ir al colegio, y que feliz me hacía verla tan contenta con sus compañeros, todo un ejemplo de plena inclusión escolar.


Fefi me llamaba tia, y me mandaba audios, videos, fotos…me he sentido como el resto del grupo una privilegiada al formar parte de su vida. Nos encantaba verla los días que jugaba su equipo de fútbol, era su verdadera pasión, se ponía toda la indumentaria para verla y jaleaba a los jugadores.

Estos últimos meses han sido muy duros, terribles, hasta que esta mañana su luz se ha apagado. Esta enfermedad no perdona y ya hacía tiempo que nuestra milagrito había superado todos los pronósticos. De los pocos años de vida que le dieron cuando fue diagnosticada, Fefi ha vivido más del doble. Y eso solo ha sido posible gracias a la lucha y constancia de su madre, que siempre ha sido una fiera defendiendo sus derechos.


En un momento de su vida muy complicado, Fefi llegó al fallo renal grave y se negaron a dializarla. Su madre, Pia, movió cielo y tierra en hospitales, medios de comunicación, etc. hasta que consiguió que se le operase y tuviera la posibilidad de tener diálisis peritoneal. Gracias a ello, es que hemos podido disfrutarla unos años más en los que su sonrisa ha iluminado a todos los que la hemos conocido.



En un país como Chile, donde la sanidad deja mucho que desear, tener una enfermedad rara y que sea diagnosticada es realmente complicado. Allí tienen que mandar las pruebas genéticas al extranjero y la Seguridad Social como la conocemos en España no existe, pero pese a ello, a Fernandita no le ha faltado de nada. Su madre lo ha peleado, su madre ha llamado a todas las puertas a las que había que llamar, y gracias a su gran fuerza, a nuestra princesa no le ha faltado de nada.

Se me hace muy difícil pensar en que ya no volveré a escuchar su voz ni verla bailar, no imagino una vida sin ella, pero soy consciente de que tenía que pasar. La vida ya no era digna para ella y no podíamos ser egoístas y no dejarla ir, libre, donde ya no existe el sufrimiento. Toda mi admiración una vez más para mi amiga, Pia, por ser una madre en mayúsculas, y anteponer la calidad de vida de su hija y saber dejarla ir cuando ya no tenía sentido vivir.

He querido compartir con vosotros parte de su historia, la de un ángel especial que ya sacó sus alas y dejó la tierra. Gracias a mi Fefita por haberme enseñado tanto estos años, por hacer mi corazón más grande y dejarme ser parte de su segunda familia que hoy la llora por varios rincones del mundo.

No dejaremos que la rabia nos consuma por difícil que sea, y por ella y por todos los que partieron, víctimas de estas terribles enfermedades, nuestra lucha será mayor para evitar que ángeles tan puros desplieguen sus alas tan pronto, dejando a sus familias y allegados completamente destrozados.

Descansa en paz mi niña, cuida de nosotros desde el cielo.




martes, 25 de julio de 2017

#42 Charlie Gard, adiós pequeño ángel

Ayer miles de corazones se rompieron tras conocer la decisión de los padres de nuestro mitoguerrero Charlie Gard, ese pequeño bebé inglés, rubio de grandes mofletes, que ha acaparado todos los titulares mundiales sobre su derecho a vivir. Tras meses y meses de dura lucha, la esperanza se ha agotado para nuestro guerrero, es demasiado tarde. Su cuerpo, ya tan deteriorado por la enfermedad mitocondrial que sufre, no puede resistir más, ya es inútil aplicarle el tratamiento experimental que podría haberle cambiado su vida, todo por la maldita lentitud de la burocracia inglesa, no muy diferente a la del resto de países.






La pelea de Chris Gard y Connie Yates ha sido titánica en la corte inglesa para poder tener la oportunidad de llevarle a los EEUU para que el famoso doctor Michio Hirano, pudiera aplicarle el tratamiento experimental que podría haber tenido efectos muy beneficiosos en su salud, la Terapia de derivación de nucleósidos .Este reputado doctor americano y experto en enfermedades mitocondriales, aseguraba que con su terapia había entre un 11 y un 56%  de posibilidades de ofrecer a Charlie una vida normal. Ante esas expectativas, ¿quién no lo intentaría todo por llegar al tratamiento, más cuando el equipo médico que trataba al pequeño se decidía por desconectarle alegando que estaba sufriendo y que su daño era ya irreparable?





Han sido 8 largos meses, desde enero, de lucha incesante, la cual, ya no tiene más solución que la derrota. La derrota de unos padres desgarrados que tienen que rendirse frente a la evidencia médica que constata que el daño en su hijo ya es irreversible. Los escáneres de cuando empezaron el proceso, que ha pasado por una intensa actividad internacional de recaudación de fondos a través de GoFundMe, recogida de firmas en Change.org , apoyos de figuras influyentes como el presidente de EEUU Donald Trump y el Papa Francisco…todo ha sido en balde, pues para cuando se ha podido hacer algo, ya era demasiado tarde.




Veo el vídeo donde los padres de Charlie comunican su decisión de poner fin a la batalla legal y no puedo evitar que me consuma la tristeza. La resignación de esos padres es evidente, como lo son sus caras exhaustas que desvelan tantos llantos, incertidumbres, rabia, preocupación y mucho dolor. Dolor porque no hay nada que pueda doler más que un hijo, e impotencia de no no poder ayudarle y tener que decirle adiós.


Versión original del comunicado

                                         Resumen del País en español

Esta es la historia de Charlie Gard, que podría ser la de cualquier otra persona con una enfermedad mitocondrial, con la diferencia de que para la ultrarara mutación de Charlie, si podía haber la posibilidad de una terapia que le ayudase a mejorar su calidad de vida. Esto no es lo normal, pues como ya sabéis la mayoría, las enfermedades mitocondriales no tienen tratamiento ni cura a día de hoy. Cientos de familias viven confinadas en las UCIs pediátricas esperando alguna mejoría o viven en sus casas una hospitalización domiciliaria que monopoliza la vida de toda la familia. Otros, los más afortunados, llevan una calidad de vida aceptable y se llevan grandes sustos de vez en cuando, con regresiones y descompensaciones, y como valientes mitoguerreros que son, no dejan de sorprendernos con la fuerza que sacan ante la adversidad.



Para los adultos la situación es más benevolente en el sentido de que la progresión es más lenta, pero no por ello menos agresiva. Nos enfrentamos a diario al estigma social de las enfermedades invisibles y  una sociedad que ante la incertidumbre de no saber tratarnos nos da la espalda y no reconoce en la mayoría de los casos nuestros derechos como enfermos crónicos, simplemente porque en tribunal médico de turno no sabe nada de la enfermedad, y los escuetos informes médicos no detallan las limitaciones funcionales que nos suponen.




Podría estar hablando horas y horas sobre todas las barreras a las que nos enfrentamos, familias y afectados, muy similares a los papás de este pequeño bebé. Y todos tenemos un punto en común que ha quedado bien latente gracias a su poder mediático: necesitamos más recursos para la investigación.



Sin investigación, no hay esperanza, así de claro. Sin investigación, Charlie no habría podido aspirar a la terapia del doctor Hirano, de la que sí lo han hecho otros niños con buenos resultados. Gracias a ello, es que sabemos que quienes tienen estas mutaciones, tienen una posibilidad de mejorar sus vidas y las de sus familiares. El resto seguimos peleando día a día, de las mejores formas que sabemos hacerlo, para que no nos dejen en el olvido. Y esto puede ser desde el papel de una madre que tiene que luchar por una reducción de jornada para poder a cuidar a su pequeño guerrero y a la que no se la conceden por desconocimiento de la administración de turno de la enfermedad, o de aquellos adultos que nos pasamos la vida de médico en médico buscando a alguien que nos sepa tratar. Y casi todos, hacemos de todo para obtener fondos que se conviertan en recursos que podamos poner en manos de los grandes científicos expertos mitocondriales que quieren ayudarnos y no pueden sin ellos.




Gracias a Charlie el mundo entero se ha enterado de la fatalidad de las enfermedades mitocondriales. Que su lucha no sea en balde y sirva como precedente para que las instituciones públicas y privadas apoyen con más recursos a los investigadores. Así algún día se podrá cumplir el sueño de que podamos tener tratamiento, y de que ese tratamiento pueda ser accesible para todos, esté donde esté. Porque la salud debe ser garantizada en la medida de lo posible y hay que empezar por estudiar que la deteriora, con independencia de a cuantos afecte. Gracias pequeño ángel por haberlo puesto ante todos, gracias a esos padres por ese amor tan incondicional.



La intención de la familia es crear una fundación con el casi millón y medio de euros que llegó a recolectar para financiar el viaje a Estados Unidos para ayudar a otros pequeños en situaciones parecidas, aunque no han dado más detalles al respecto pues su prioridad es estar con su hijo mientras puedan, ya que no llegará al 4 de agosto, fecha en la que hubiera cumplido el año de vida.


“Charlie tenía una posibilidad real de mejorar. Ahora, por desgracia, es demasiado tarde para él, pero no lo es para otros con esta horrible enfermedad u otras enfermedades. Seguiremos ayudando y apoyando a las familias de niños enfermos que tratan de salvarles su vida y hacer que Charlie viva en la vida de otros. Le debemos a él no dejar que su vida sea en vano”, declaró su madre Connie.           

                                         
La lucha continúa guerreros y tenemos que estar preparados para reclamar nuestros derechos. Por Charlie, por todos los que se fueron y por los que seguimos peleando día a día hasta el final.











sábado, 27 de febrero de 2016

#11 Entrevista para #FFpaciente: la guerra contra la enfermedad mitocondrial

Cuando Pedro Soriano, creador de #FFpaciente me propuso realizar una entrevista donde contase el propósito de este blog y mi experiencia como afectada por una enfermedad mitocondrial, ¡ fue una idea que me encantó ! Pero lo que nunca me imaginé es que la repercusión que iba a tener iba a ser tan grande, positiva y alentadora. ¡ Y eso es gracias a vosotros !



Logo de FFpaciente
Foto de mitoguerrera publicada en la entrevista
Muchos han sido los que me han escrito por privado contándome sus experiencias y lo mucho que les ha ayudado leer la mía, así que llevo desde ayer contestando mensajes en los ratos que mis mitocondrias me lo permiten, ya que aunque suene redundante, siguen estando en modo off casi todo el tiempo. ¡ Cada vez tengo más claro que en cierto modo los mitos hibernamos !


Tengo la impresión de que mi cuerpo distingue menos el día entre la noche, dormir 2 o 3 horas seguidas se convierte en todo un reto, pero el montante durante el día pueden ser perfectamente unas 15 horas de sueño, dependiendo del grado de actividad que haya tenido. Por poneros un ejemplo, ayer por la mañana pasé unas 3 horas sentada en la silla de ruedas recostada mientras mis compañeros de ASPAYM Málaga trabajaban en las mejoras del local, y eso fue suficiente para dormir hasta que llegó alguien a casa, ya de noche. Como consecuencia hoy puedo pasar por un zombie de la serie de televión"The Walking Dead" sin pasar por maquillaje.



He estado mucho tiempo yendo por este duro camino sola pero cada vez más me siento más acompañada por todo el ejército que estamos formando y siento que este es solo el principio, donde comienza nuestro empoderamiento como pacientes activos para que pronto podamos ver hecho realidad  el tan ansiado tratamiento.




Para los que no hayáis leído aún la entrevista , aquí tenéis el enlace



Espero que os guste conocerme un poquito más y os animéis a seguir la iniciativa #FFPaciente. Recordar que todos los viernes Twitter se llena de pacientes activos con mucho que decir bajo este hashtag.

Imagen de #FFpaciente donde aparece Pedro Soriano, enfermero e impulsor de la iniciativa.


¡ Ahora sigo descansando que estoy derrotada ! ¡ Prohibido rendirse !



martes, 26 de enero de 2016

#4 Grandes mito guerreros que traspasan fronteras: Michael Goldberg

Hoy me gustaría hablaros de un gran hombre que conocí hace tiempo en uno de los muchos grupos de Facebook en los que participo donde personas afectadas por patologías mitocondriales encontramos comprensión, conocimiento y empatía. En estas comunidades hay tanto adultos como padres de niños afectados, buscando respuestas a las mil y una incógnitas que tiene esta enfermedad, muchas veces se convierten en una salvación cuando te ves tan solo y perdido. Hoy quiero adentrarme de forma más personal en lo que vivimos jóvenes y adultos, personas que como yo han sufrido en su mayoría un peregrinaje médico interminable hasta dar con lo que les pasaba, solo porque la mayoría de los médicos no tienen conocimientos suficientes sobre esta enfermedad y mucho menos en adultos, ya que la mayoría de las enfermedades genéticas se desarrollan en la infancia.



Michael Goldberg tiene 51 años y es de Easton (EEUU), y si algo transmite como nadie es su optimismo y ganas de luchar . En una entrevista que le hicieron el año pasado en el Boston Globe, se describía como un tipo que siempre se mantuvo en forma, trabajaba en la industria del fitness y como empleado de seguridad. Todo esto cambió a partir de 2012, cuando comenzó a experimentar problemas de visión, de respiración y falta de energía. Tras visitar varios médicos durante años, en 2014 un neumólogo descubrió que tenía una enfermedad mitocondrial.


Michael en la actualidad, siempre optimista
Como a muchos nos pasa, desde siempre Michael recuerda que sufrió muchos achaques y dolores, a los que siempre encontraba explicación (estrés, ritmo de vida, ejercicio…seguro que os suena verdad?) hasta que se volvieron insoportables. No es ningún secreto entre los mitos que hasta que no agotamos todos nuestros recursos no explota la bomba de relojería. En muchos aspectos del recorrido de Michael, me siento identificada, ya que también era una apasionada del fitness y pensaba que esos intensos dolores eran fruto del sobreesfuerzo.

Michael tiene un sueño que para muchos es una gran esperanza, y no es otro que se abra una clínica especializada enenfermedades mitocondriales en el Hospital General de Massachusetts. Esto supondría un gran avance para todos los mitos ya que tendríamos un lugar de referencia para que se nos diera tratamiento especializado, en lugar de ir de médico en médico. Aunque desde España nos pille lejos, también nos beneficiaría, ya que los dos Centros de Referencia en Patologías Mitocondriales que tenemos son de muy difícil acceso para los enfermos que no vivimos en las Comunidades Autónomas donde se ubican (Madrid y Cataluña), tema que trataré largo y tendido en otro momento. Muchas familias y enfermos terminan antes gastándose más de lo que tienen viajando al extranjero para acortar el camino, por ello que destaque su importancia.



Además de todo esto, el ha impulsado la web www.hugsformito.com cuyo objetivo principal es dar esperanza a todos los mito guerreros del mundo e informar sobre estas enfermedades. Seguro que ahora comprenderéis porque me cae tan bien Michael J


Pero no todo es de color de rosa para este hombre y su familia que viven los estragos de esta enfermedad. El ha tenido recientemente una fuerte crisis cuyos vídeos ha grabado su mujer, Judi Lapides, con el objetivo de crear más conciencia sobre el gran reto que supone vivir con estas patologías. El vídeo primero, cuyo enlace bajo su expreso consentimiento os dejo aquí, obviamente está en inglés. Aviso de que el contenido puede herir la sensibilidad de algunas personas.



Si observáis en el vídeo, destaca que Michael tiene mucha confusión, no sabe dónde está, ni donde ha estado antes de esta conversación con su mujer, o siquiera sabe si ha comido. El dolor le es tan insoportable que no soporta el peso de sus gafas, el roce del reloj o cualquier cosa en su cuerpo, mucho menos que lo toquen (muy característico en los mito jóvenes y adultos). El no reconoce los monitores a los que está tan acostumbrado para controlar su tensión y ritmo cardíaco, se los quiere quitar, seguramente llevado por la desesperación del daño que en esos momentos de crisis nos hace hasta la mismísima luz del sol.


Es importante que veáis esta realidad para comprender porque gritamos al cielo muchos mito guerreros, porque somos invisibles ante los ojos de muchos y pasamos por un auténtico calvario donde a veces, ni personas tan fuertes como Michael pueden soportar el tsunami que supone una crisis severa y las secuelas irreversibles que suelen traer consigo.







No quiero que terminéis de leer este post quedándoos con el mal sabor de boca de ver sufrir a Michael, quiero que os quedéis con ese espíritu que nos inspira a tantos y cuyo mensaje merece traspasar todas las fronteras. Aquí lo tenéis formando parte de mito5challengue, reto que consiste en desafiar a tus amigos y familiares a  decir "enfermedad mitocondrial" 5 veces rápidamente con 5 malvaviscos (nubes o esponjas en España) en la boca, realmente divertido!




¿Os atreveríais a formar parte de mito5challengue? ¿conocéis más guerreros como este gran hombre?

Michael, ¡ muchas gracias por permitirme compartir tu gran testimonio de vida !