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viernes, 21 de julio de 2017
viernes, 25 de noviembre de 2016
#32 Enfermedad mitocondrial, también una enfermedad neuromuscular
El pasado 15 de noviembre conmemoramos el Día
Nacional de las Enfermedades Neuromusculares donde los mitos estamos también
incluidos entre los más de 60.000 afectados en España. . Es más, aunque nuestra enfermedad es multisistémica, normalmente el
abordaje clínico se hace desde las consultas de enfermedades neuromusculares,
ya que nuestros problemas neurológicos y del sistema nervioso en general suelen ser
múltiples, especialmente cuando se trata de pequeños mitoguerreros.
En mi caso por la Seguridad Social he tenido
muy malas experiencias con los especialistas de neuromusculares, todavía no he
sido capaz de dar con un neurólogo competente que sepa atender esta patología, solo por lo privado. Curiosamente mi gran agravamiento empezó por ahí, tras la inyección de un
anestésico local para una extracción dental mi sistema nervioso se
desestabilizó de tal manera que lejos de recuperarse, se ha quedado con
secuelas permanentes y me limita muchísimo la vida. Sin embargo, pese a que por
todos los expertos en mitocondriales no se les suele escapar el daño que nos
hacen los anestésicos, cuando yo ingresé en urgencias ningún médico tuvo la más
remota idea de lo que me pasaba. De ahí pasé a planta y pensando que darían con
la solución, más cuando había sido tras la administración de un anestésico, el
neurólogo que llevó mi caso pese al cuadro clínico que presentaba, emitió el
terrible juicio clínico donde me etiquetaba de estar sufriendo un trastorno de conversión. Para que nos entendamos, creía que tenía un ataque de histeria y se
limitó a suministrarme ansiolíticos y otro tipo de medicación que lejos de
mejorarme, me pusieron mucho peor.
Los psiquiatras y psicólogos que me vieron en
interconsulta determinaron que no padecía ningún trastorno mental, que algo me
estaba pasando, pero pudo más la prepotencia y falta de interés de este doctor
que no se preocupó lo más mínimo en intentar averiguar que me pasaba.
Son muchas las personas con enfermedades
mitocondriales que no saben que las padecen que acuden a estas consultas y no
encuentran respuestas, o incluso si tienen la suerte de ser diagnosticados,
después se encuentran con la gran barrera de que el especialista en cuestión no
sabe abordar la enfermedad. Si a esto le sumamos que si vives en una comunidad
autónoma como es mi caso, donde no contamos con un CSUR especializado en
enfermedades mitocondriales, te encuentras las mil trabas burocráticas para que
te deriven , quedas totalmente desprotegido
y despojado de tus derechos de acceder a la sanidad pública española en
condiciones de igualdad vivas donde vivas.
Hace tiempo el gobierno español destinaba una
partida económica para garantizar que la
ley se cumpliese y todos los españoles pudiésemos acceder a los centros de referencia
en el caso de necesitarlo, pero esta partida fue eliminada. Entonces nos
encontramos con el veto a los médicos para hacer estas derivaciones pese a que
no cuentan con las capacidades profesionales adecuadas para atendernos, y con
que las propias comunidades autónomas donde se encuentran estos centros se
niegan a atender a pacientes de otras autonomías ante la duda de que la
comunidad de procedencia no pague por los servicios prestados. Y todo esto
guerreros dentro del mismo país como si de un montón de estados diferentes se
tratase.
En el caso de los niños afectados la mayoría
son fácilmente atendidos en hospitales de referencia como Sant Joan de Dèu en Barcelona o el hospital 12 de Octubre de Madrid, pero en adultos parece misión
imposible. Incluso muchas personas se plantean empadronarse en estas ciudades
para tener acceso a la atención sanitaria que se merecen.
En Andalucía mi neurólogo por la Seguridad
Social, quien no está capacitado para tratarme, se niega a derivarme. Lo hizo al hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde el equipo de neuromusculares no está
preparado para abordarnos, y acabas encerrado en un bucle burocrático caótico
que hace de todo menos ayudarte. Somos
muchos los que nos movemos porque esto cambie pero en el contexto de crisis en
que nos encontramos es muy difícil, pese a que FEDER nos presta su
incondicional ayuda.
Las enfermedades neuromusculares son muy
duras y nos limitan la vida enormemente. En concreto, las mitos son
degenerativas y no tienen tratamiento, como prácticamente todas ellas. Es muy duro ver como en muy poco tiempo
tus músculos van perdiendo sus facultades y pasas a depender de una silla
eléctrica, como la debilidad te vence, tiemblas, dejas de sentir o sientes
demasiado, la hipersensibilidad….es una locomotora que nunca para y siempre que
avanza, se lleva algo que no se recupera.
Con esto no quiero ser pesimista, pero si
realista, ya que todavía queda mucho por investigar y necesitamos imperiosamente
neurólogos formados en estas patolologías, o al menos más coordinación con los
CSUR y otras unidades multidisciplinares que nos garanticen que podamos acceder
a los mejores tratamientos disponibles y podamos tener una mejor calidad de
vida.
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| Concentración en Sol el 13 de noviembre #delamano15N en Madrid |
Y para terminar no me quiero olvidar de poner optimismo y alegría en esta entrada ya que son muchos los que nos apoyan y esta semana he tenido el placer de conocer a gran parte de la plantilla del Málaga FC y los jugadores uruguayos tuvieron la gran amabilidad de mostrar su apoyo a la investigación de las enfermedades mitocondriales a través de este vídeo.
Gracias chicos!
Recordad que está prohibido rendirse y que
siempre tenemos que seguir luchando. Un abrazo!
lunes, 3 de octubre de 2016
#29 Mitos que enmascaran problemas endocrinos
Podemos decir que este año ha sido, hasta ahora, con el que la enfermedad más se ha cebado con el sistema endocrino, lo que me ha llevado a estar ingresada en el hospital durante dos ocasiones en las que lo he pasado bastante mal. Agradeceros a muchos que habéis estado pendiente mía pese a que muchas veces no contestase o se me olvidase. Me he mantenido alejada de la escritura porque he estado sin fuerzas, desganada, porque si ya de por si esta enfermedad te roba tu energía, cuando ataca fuerte puede más que la voluntad más férrea.
Los desórdenes endocrinos son de lo más frecuentes en los mitos, sobretodo si tomamos conciencia de que es este complejo sistema el que influye sobre casi todas las células, órganos y funciones del organismo. Es fundamental para regular el estado de ánimo, el crecimiento y el desarrollo, el funcionamiento de los distintos tejidos,la función sexual y los procesos reproductores y lo que más nos ocupa a nosotros, el metabolismo. Los niños suelen tener problemas fundamentalmente con la hormona del crecimiento, mientras que los adultos solemos desarrollar problemas hipofisiarios, suprarrenales o tiroidismo, o incluso todo a la vez, lo que se conoce como panhipopituitarismo (vaya palabreja!)
A grandes rasgos el sistema endocrino se encarga de procesos corporales que ocurren lentamente, como el crecimiento celular, algo que no puede realizarse correctamente con fallos mitocondriales . Los procesos más rápidos, como la respiración y el movimiento corporal, están controlados por el sistema nervioso. Pero, a pesar de que el nervioso y el endocrino son sistemas distintos, a menudo colaboran para ayudar al organismo a funcionar adecuadamente.
Lo peor de sufrir un trastorno así es que te quedas como fuera de sí, mirar durante 20 minutos una pared sin pensar en nada puede resultar de lo más atractivo. A veces no sabía de qué me estaban hablando, cada vez que tocaba hacer algún esfuerzo, tipo ir al baño, iba precedido de un ataque, y más que los típicos mioclónicos que suelo sufrir, que venían a ser una media de 6 al día, este adicional problema ha traído a mi vida las crisis de ausencia. Aún así he intentado mantenerme proactiva y salía a los pasillos con el andador hasta la ventana, y aunque suponía un gran esfuerzo, era todo un logro hacerlo! era toda una proeza ya que este tipo de problema endocrino genera una miopatía en una persona sana, así que a nosotros básicamente nos deja machacados. Así que poco a poco fui volviendo a la rehabilitación, mucho más pasiva que antes, en lo que me he ido aupando más.
El hospital Quirón Málaga se ha convertido en mi segunda casa en estos meses y aunque es un hastío andar siempre a medio camino del hospital, quiero desde aquí agradecer a todo el personal sanitario que me ha tratado por su amabilidad y hacerme sentir lo mejor posible durante mis "vacaciones veraniegas " forzosas en sus instalaciones.
Creerme que para ellos no ha sido fácil lidiar con una persona tan impredecible y con tantas restricciones medicamentosas. Sin embargo quitando algunos percances, como intentar administrarme valium para las convulsiones en varias ocasiones, ha ido bastante bien gracias a mi tozudez y creo que ya no se olvidan de mi y de los sustos que les pego!
Quiero que toméis conciencia de lo importante que es chequear el sistema endocrino siempre que haya exceso de fatiga, debilidad, malestar, deshidratación o incluso cambios en la piel, ya sea en mayores o pequeños. En el caso de los mitoguerreros, es muy fácil que se enmascare un problema de esta índole tras la enfermedad principal, ya que al tener siempre la energía al límite, es fácil excusar un cansancio excesivo pensando que es un mal bache, como me ha pasado a mí, causando un problema mayor con el tiempo.
Gracias por estar conmigo y por vuestro gran apoyo! me despido con este gran poema de Pablo Neruda; prohibido rendirse!!
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| Mitoguerrera ingresada |
Los desórdenes endocrinos son de lo más frecuentes en los mitos, sobretodo si tomamos conciencia de que es este complejo sistema el que influye sobre casi todas las células, órganos y funciones del organismo. Es fundamental para regular el estado de ánimo, el crecimiento y el desarrollo, el funcionamiento de los distintos tejidos,la función sexual y los procesos reproductores y lo que más nos ocupa a nosotros, el metabolismo. Los niños suelen tener problemas fundamentalmente con la hormona del crecimiento, mientras que los adultos solemos desarrollar problemas hipofisiarios, suprarrenales o tiroidismo, o incluso todo a la vez, lo que se conoce como panhipopituitarismo (vaya palabreja!) A grandes rasgos el sistema endocrino se encarga de procesos corporales que ocurren lentamente, como el crecimiento celular, algo que no puede realizarse correctamente con fallos mitocondriales . Los procesos más rápidos, como la respiración y el movimiento corporal, están controlados por el sistema nervioso. Pero, a pesar de que el nervioso y el endocrino son sistemas distintos, a menudo colaboran para ayudar al organismo a funcionar adecuadamente.
Para no explayarme demasiado, deciros que la hipófisis es probablemente la glándula más importante, ya que las hormonas que produce sirven, entre otras cosas para regular la función de las demás glándulas endocrinas. Tras muchas pruebas, he sido diagnosticada de insuficiencia suprarrenal secundaria hipofisiaria. Aunque es algo grave y que está resultando de difícil manejo, soy muy afortunada, ya que a diferencia de otros mitoguerreros, mi hipófisis no está atrofiada, ni tampoco lo están las glándulas suprarrenales, algo que podría haber pasado ante su falta de funcionamiento. Se puede decir que ha sido cogido antes de que ocurriera una catástrofe mayor y, como siempre, en una enfermedad tan insidiosa como es la mitocondrial, es toda una suerte!
El hospital Quirón Málaga se ha convertido en mi segunda casa en estos meses y aunque es un hastío andar siempre a medio camino del hospital, quiero desde aquí agradecer a todo el personal sanitario que me ha tratado por su amabilidad y hacerme sentir lo mejor posible durante mis "vacaciones veraniegas " forzosas en sus instalaciones.Creerme que para ellos no ha sido fácil lidiar con una persona tan impredecible y con tantas restricciones medicamentosas. Sin embargo quitando algunos percances, como intentar administrarme valium para las convulsiones en varias ocasiones, ha ido bastante bien gracias a mi tozudez y creo que ya no se olvidan de mi y de los sustos que les pego!
Quiero que toméis conciencia de lo importante que es chequear el sistema endocrino siempre que haya exceso de fatiga, debilidad, malestar, deshidratación o incluso cambios en la piel, ya sea en mayores o pequeños. En el caso de los mitoguerreros, es muy fácil que se enmascare un problema de esta índole tras la enfermedad principal, ya que al tener siempre la energía al límite, es fácil excusar un cansancio excesivo pensando que es un mal bache, como me ha pasado a mí, causando un problema mayor con el tiempo.
Gracias por estar conmigo y por vuestro gran apoyo! me despido con este gran poema de Pablo Neruda; prohibido rendirse!!
miércoles, 27 de abril de 2016
#21 27 de abril, Día Mundial sin ruido
En un día del mes de febrero del año pasado iba por la calle acompañada de mi marido con muy mal cuerpo. Tenía estrés a causa de que uno de mis perros estaba enfermo y tuve que pasar el día anterior en la consulta del veterinario, expuesta a la luz artificial, ruidos estridentes y olores fuertes típicos de ambientes sanitarios. Estando toda tensa, por la mañana salimos a la calle y pasamos cerca de unos obreros que se encontraban haciendo una reforma en casa de un vecino. De repente, sonó el ruido agudo de la radial y me quedé colapsada, incapaz de hablar, respiración dificultosa y fuertes mioclonias. Aquel fuerte impacto en mis sentidos supuso el colapso de mi cuerpo y acabé en el hospital con una crisis aguda de la enfermedad mitocondrial. Tardé más de un mes en volver a andar y durante más de 48 horas no paré de temblar y sufrir fuertes sacudidas mioclónicas. Todo por una serie de factores ambientales que podrían haberse evitado o mejorado.Las personas que tenemos hipersensibilidad sufrimos mucho a consecuencia de un mundo inadaptado a todo el que sufre los estragos de percibir los estímulos de manera exagerada. Cuando enfermamos, no hay nada que más nos aterrorice que tener que acudir a un hospital porque es un ambiente muy hostil, lleno de luces artificiales, olores fuertes, escasa intimidad...y el temido ruido.
La contaminación ambiental en los hospitales y centros de salud es un problema social que merma la calidad de vida de los enfermos. Las salas de espera de urgencias de los hospitales públicos, normalmente hacinados, parecen gallineros donde muchas veces los acompañantes de los enfermos no respetan el debido silencio que debe imperar, así como muchas veces el propio personal sanitario tampoco se comporta a la altura, ya sea obligado por las condiciones ambientales que les estresan o les obligan a utilizar un tono más alto, o por falta de conciencia social ante la problemática.
Los mitos somos especialmente sensibles a los ruidos tanto en los casos de adultos como niños. Nuestra enfermedad suele estar ligada a la Sensibilidad Química Múltiple, irritándonos mucho más.
Los adultos podemos manifestarlo ya que la mayoría no tenemos problemas de desarrollo madurativo, en el caso de los niños se torna más complicado ya que no se pueden expresar. Son muchos los padres que me cuentan que sus hijos están especialmente irritables y no saben como ayudarles. Suelo recomendar una serie de medidas de higiene ambiental y consejos útiles fruto de mi propia experiencia que en la mayoría de los casos son exitosos. Por citar algunos, destaco:
- Evitar las luces tipo fluorescentes. Somos tan sensibles que vemos el parpadeo y esto puede desencadenar crisis epilépticas.
- Usar gafas con cristales polarizados, tanto en interior como en exterior.
- No poner la televisión, radio, música, etc. a volumen alto.
- No usar juguetes que emitan sonidos agudos.
- Tener especial cuidado con los productos de higiene, colonias, detergentes y suavizantes para la ropa que pueden causar reacciones cutáneas.
- Evitar los olores fuertes.
- Y sobretodo, EVITAR EL ESTRÉS.
Desde #FFPaciente junto a Enfermería TV, se ha lanzado un spot titulado "Respeta el silencio de los demás" donde he tenido la oportunidad de participar en el mismo. Hoy día 21 de abril, lanzamos un "grito" ante la sociedad para que haya mayor concienciación en cuanto a la contaminación acústica en el ámbito sanitario. Aquí tenéis el enlace donde podéis visualizarlo:
Es muy importante que se respete el descanso de los enfermos para su recuperación y se vigilen los turnos de visitas, que muchas veces en vez de hacer bien al enfermo, lo ponen peor. ¿Cuántas veces hemos entrado en una habitación a visitar a alguien y el ambiente era similar al de un bar? ¿y los acompañantes que se olvidan del que necesita descanso y pone la televisión alta? ¿o los teléfonos móviles que no paran de sonar? ¿incluso el teléfono fijo de la habitación? Son cosas que se pueden evitar y mejorarían sustancialmente la calidad de la estancia en el centro hospitalario.Por otro lado, también los profesionales sanitarios sufren por esta contaminación. Falta de concentración, irritabilidad, fallos de comunicación con el paciente y sus propios compañeros, etc. dificulta que se proporcionen las condiciones laborales ideales para ejercer sus trabajos.
Aboguemos por ser los principales sujetos activos del cambio y que todos estos mensajes no queden solo en las reivindicaciones de un día y se conviertan en imperativo dentro de nuestros hospitales y centros de salud que tanto lo necesitan. ¡Feliz día guerreros!
lunes, 15 de febrero de 2016
#8 Chicago Med, ¡ los mitos no tenemos un diagnóstico basura !
Por fin os escribo y es que esta semana ha
sido dura, muy dura incluso para una mito guerrera. Ahora que tengo más
energía, por fin tengo la suficiente frescura para poder hablaros de lo que me
ha parecido el famoso capítulo 1x08 “reunion” de la serie norteamericana emitida
por la NBC Chicago Med, aunque para seros sincera, ¡lo he tenido que ir
escribiendo por partes! No doy para más! L
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| Reparto de Chicago Med |
Hasta anoche no pude ver el capítulo, aunque
ya sabía lo acontecido en esta serie que no deja a nadie indiferente dada la
incorrecta visión que da sobre la enfermedad mitocondrial.
Chicago Med es la típica serie de televisión
que se desarrolla en un hospital y la trama gira entorno a las vidas de los
protagonistas y los casos médicos, no se emite en ninguna cadena española que
conozca, lo cual visto lo visto, no tenemos nada que echar de menos.
El capítulo comienza con la entrada
precipitada en una camilla por urgencias de Michelle, una chica de 13 años con un
broncoespasmo, acompañada por su padre que informa a los médicos de que padece una enfermedad mitocondrial.
Justo cuando van a practicarle una traqueotomía, la chica
comienza a recuperarse ante el estupor del personal médico.
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| Captura de pantalla del episodio |
Encontramos que Michelle toma multitud de
medicación (el mito cocktail y otros) , tiene una sonda gástrica y una catéter
central practicados, está sobreprotegida
por su padre, con el que estaba de viaje y precavidamente, como hacemos la
mayoría de enfermos crónicos, portaba una copia de su historial médico, cosa que
parece extrañar a los facultativos.
Cuando la doctora encargada del caso de
Michelle habla con un colega sobre lo extraño del suceso, le dice que la chica
tiene una enfermedad mitocondrial, y es ahí donde presenciamos un diálogo (a
partir del minuto 6:31) de lo más delirante para cualquier persona que sepa lo
que suponer tener esta terrible enfermedad:
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| Captura de pantalla del episodio |
Dra deVitto: Tiene una
enfermedad mitocondrial
Dr Gehlfuss: ¿Mito?
Estamos realmente hablando de ficción aquí.
Dra deVitto: ¿No crees
que exista?
Dr Gehlfuss: Siempre ha
sido para mí como un diagnóstico basura. El doctor no sabe qué es lo que va mal
y entonces dice que es mito, se acabó.
Entonces es cuando exploté furiosa porque no
hay derecho a que desde una serie de televisión que ven millones de personas,
tanto por televisión como por Internet, acaben quitándole toda veracidad a la
enfermedad que sufres.
Tras revisar el historial médico, se dan
cuenta de que la pequeña Michelle, de la que desde el primer momento sospechan que
sufre de un trastorno de conversión ayudado por la actitud de su padre, no
tiene biopsia muscular hecha. Su padre defiende que no se le ha hecho por los
riesgos que la anestesia implica para los mitos, lo cual no es ninguna
tontería. Hay mucha bibliografía al respecto sobre los nefastos efectos de las
anestesias en los mitos y por experiencia propia, sé que así es. Una simple
inyección de lidocaína fue lo que me provocó un daño en el sistema nervioso central
que a día de hoy, entre otras cosas, me provoca unas mioclonias reflejas
espinales que no responden a ninguna medicación.
Finalmente, ante la actitud del padre, acaban
acusándole de abuso infantil y quitándole la custodia de su hija por “su bien”
ya que los médicos sacan la conclusión de que es el padre quien con su actitud
provoca un trastorno de conversión en su hija.
Ese momento de la serie me dejó aterrorizada,
y es que en mi primer ingreso hospitalario a causa de la reacción de la
anestesia, sin saber que tenía, el neurólogo que llevó mi caso concluyó sin
hacerme más pruebas diagnosticándome de un trastorno de conversión, y durante
años estuve desatendida sufriendo graves consecuencias irreversibles para mi
salud. Lo peor de ello es que esto
ocurre con demasiada frecuencia entre los mitos jóvenes y adultos, como le pasó
a Justina Pelletier, la chica en la que está basado el mismísimo capítulo “Reunion”
de Chicago Med.
Justina Pelletier entró en las mismas
circunstancias que la ficticia Michelle y corrió la misma suerte. Durante 16
meses, esta chica estadounidense estuvo recluida en un psiquiátrico aislada de su familia, con
la que no se le permitía estar ni hablar sin supervisión, teniendo totalmente prohibido informar a sus padres cualquier asunto concerniente a su tratamiento médico.
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| Justina Pelletier con sus padres |
La joven sufrió todo tipo de maltrato por el
personal sanitario ya que no creían en la veracidad de sus síntomas pese al empeoramiento
progresivo que fue desarrollando al no estar correctamente medicada. Sus padres
emprendieron una batalla legal sin tregua, ya que consideraban que su hija
había sido secuestrada por el Estado. De nada sirvió el testimonio del médico
que diagnosticó a la pequeña Justina, que hasta entonces presentaba una
situación estable de la enfermedad.
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| Izquierda, Justina 2 meses antes de su ingreso. Derecha,tras 9 meses internada |
En la actualidad esta chica está junto a sus padres y hermanas, pero los daños son irreparables. Justina no anda, tiene calvicie y muchos problemas de salud que podrían haberse evitado. Sin embargo, se muestra muy afortunada y como muchos otros que nos hemos visto así, espera que nunca más vuelva a ocurrirle a otra persona, cosa difícil.
Aquí tenéis una entrevista hecha a la propia
Justina tras su liberación en 2014:
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| Personas manifestándose por la liberación de Justina |
En EEUU tras lo sucedido se ha desatado una
gran oleada de críticas a las que me he unido. Muchos hemos puesto
reclamaciones a la propia NBC sin obtener respuesta, pero a través de We Love Hope 2015 estamos uniéndonos muchos afectados por enfermedades
mitocondriales, subiendo fotos y contando nuestros testimonios, tanto padres
como enfermos, con el objetivo de hacer una queja conjunta que tenga más fuerza. Si también
creeis que los mitos no somos un “diagnóstico basura”, ¡ os invito a que nos
apoyéis en nuestra iniciativa ! Usamos los hashtag #mitosreal #chicagomed en las redes sociales.
¡Os seguiré informando del asunto y espero
vuestros mensajes y comentarios!
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Trato con los médicos
jueves, 14 de enero de 2016
#1 Cómo debe ser un enfermo crónico
Empiezo este blog con una gran
pregunta que llevo mucho tiempo haciéndome (en concreto 16 años) y que no sé si
tiene respuesta.
Quienes me conocen dicen que soy
alegre, sonriente, extrovertida, perseverante, cabezona…pero también saben, no
porque lo vean sino porque yo se lo he dicho, que soy una enferma crónica. Por
mi aspecto nadie lo diría, ya que mi apariencia entra dentro de los cánones de “lo
saludable”, y además soy una persona coqueta a la que le gusta maquillarse y
vestir bien. Entonces, ¿por qué durante años nadie ha creído que estuviera
enferma? Y lo que es más grave, ¿por qué una vez diagnosticada y yendo en silla
de ruedas, todavía hay quien lo duda?
Los que me habéis conocido por micanal YouTube, sabéis mi triste historia. No ha sido fácil y más por culpa de mi buen aspecto y mi carácter. No soy una persona fácil de callar y muy directa, lo que me ha llevado a tener muchos problemas al tratar con los médicos, que ante su incapacidad de saber lo que me pasaba, ya fuera por desconocimiento o desinterés, me tachaban de nerviosa y daban con ello a la solución de todos mis problemas (¡qué fácil es juzgar para algunos!)
Durante años he tenido que
soportar mucho maltrato por no encajar en lo que se espera de una persona
enferma, pese a que los síntomas eran más que evidentes. Cuando se manifestaron
los primeros síntomas digestivos me quedé extremadamente delgada y estuve sin
menstruar, la solución fácil fue decir que padecía anorexia. Era el triángulo
perfecto, chica joven y con problemas alimenticios. Pero lejos de la
realidad, lo que había era una enfermedad mitocondrial que llevaba años dando
muchas señales que eran ignoradas.
Los comentarios de mi entorno
eran muy crueles y dañinos. Que si estás obsesionada, que si te cuidas
demasiado, que si eres hipocondriaca…que duro es que te claven esas flechas
envenenadas cuando estas sufriendo un calvario por dentro.
En mi primer ingreso
hospitalario, fue cuando más maltrato sufrí. Pese a tener una crisis con
mioclonias provocadas por una anestesia (su efecto suele ser muy dañino para
las patologías mitocondriales), el neurólogo que llevaba mi caso buscó la
solución fácil: como no le encajaba en ningún cuadro clínico que el conociera,
dijo que padecía un trastorno de conversión, vaya, que para el, ¡lo que tenía era psicológico!
Estando hospitalizada, incluso la psicóloga se extrañaba de mi buen humor “¿si no puedes andar, cómo es que estás tan tranquila?” me espetaba cada vez que quería. Aunque parezca mentira, los enfermos crónicos también sabemos guardar la calma, y yo estaba esperando que los médicos me dieran un diagnóstico y confiaba en ellos. Lejos de ocurrir, me dieron por perdida y me atiborraron de ansiolíticos, totalmente contraproducentes para los mitos (personas con patologías mitocondriales). Evidentemente no mejoré, pero me estigmatizaron como una enferma mental.
Tras muchos años y una gran
batalla, supe lo que me pasaba. Ya lo iréis viendo. Entonces llegó la silla de
ruedas y me convertí en el centro de las miradas. Lo llevo con mucha
naturalidad, pues la considero mi “medio de transporte”, me ayuda a tener más
calidad de vida y salir más de casa. Te acabas acostumbrando a las miradas
indiscretas, a la lástima de la gente, pero es más difícil acostumbrarte a la
hipocresía. ¿Por qué me juzgan por levantarme de ella? Me han llegado a decir
directamente que ojalá todo el que fuese en una silla de ruedas se levantara
igual que yo. ¿Cuál creéis que fue mi respuesta? Pues que debía ser una alegría
ver que aún puedo levantarme, porque puede que llegue el día en que ya no
pueda.
¿Tienen que ser todos los enfermos crónicos tristes, depresivos, apáticos y desaliñados? Yo creo que no, porque uno puede estar muy enfermo pero seguir siendo feliz, y puedes estar pasándolo realmente mal pero sacar fuerzas para arreglarte porque te sube el autoestima, si ese es el caso.
Pese a quien le pese, yo seguiré
sonriendo, ¡o al menos mientras tenga ganas! Igual que me maquillaré y me pondré
ropa bonita siempre que me plazca. Y seguiré siendo una enferma con una gran
guerra declarada al mal que me ha tocado sufrir ¡pero siempre con mucho estilo!
Y vosotros, ¿qué respuesta tenéis a la pregunta? ¿algún tema que queráis comentar sobre este post? ¡Espero vuestros comentarios!
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